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Clásicos

El rock en los movimientos político-sociales

Por: Mario Meza Rojas, Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Administrador Comunidad Chris Cornell Chile.

El 18 de octubre del año pasado fue el inicio de un levantamiento del pueblo chileno, a raíz de tres décadas de abusos sociales y políticos. Así comenzaba el movimiento “Chile despertó” que congregó a hombres y mujeres sin importar su edad.

Entre muchas de las expresiones o iniciativas surgidas para manifestar el descontento, una canción volvió a ser himno que en los ‘80s marcó a una generación: “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros. Sin embargo, aquí aparece una pregunta: ¿Puede ser el rock un motor de cambio social?

Desde sus inicios el rock se ha caracterizado por ser contestatario. Nació en la década de los ‘30s en Estados Unidos, mezclando ritmos blancos (country) con sonidos de la comunidad negra (blues, rythm & blues). La nueva propuesta musical se llamó “roots rock”. Esta confluencia de estilos fue el primer punto de quiebre establecido por el rock, al mezclar ritmos que podían interactuar, pero que se miraban con recelo, especialmente en una época que se caracterizó por la segregación racial.

Lemmy Kilmister de Motörhead

La segunda inflexión viene de los jóvenes quienes debían escuchar la música que consumían sus padres, totalmente ajena a su identidad. Por este motivo, adopta el estilo musical naciente integrándolo a su vida y dándole un sello social. De ahí, son acertadas las palabras del vocalista y fundador de la banda de rock Motörhead, Lemmy Kilmister: “Si no les gusta a tus padres, entonces es buen rock & roll”.

La cúspide

La popularidad del rock llegó durante 1950 cuando el locutor de Cleveland (Estados Unidos), Alan Freed, descubrió que los sonidos de la comunidad afroamericana, ya tenían popularidad entre el público blanco y juvenil. Por este motivo, empezó a dar cabida a este género musical en su programa “Rock & Roll Party”; incluso fue el mismo Freed quien construiría el camino de Elvis Presley, figura principal de la explosión del rock en la segunda parte de los ‘50s.

La pregunta planteada al inicio tiene una respuesta, en parte, que entrega una cita publicada en “El País Semanal” (España) en su colección la “Historia del Rock” (1986). El medio de comunicación definió al nuevo estilo como: “(…) una música internacional, (que es) señal de identidad de varias generaciones, que constituye una de las facetas más potentes de la industria del entretenimiento; que resulta (ser) un indicador del cambio social, por su capacidad para generar movimientos y marcar pautas de conducta”.

Si bien desde sus comienzos el rock logró ser un agente para movilizar y reflejar los cambios sociales, ¿qué desean transmitir ahora las líricas de los temas para que un segmento de la comunidad los adopte y que, con el tiempo sean transformadas en himnos o banderas de lucha? Veamos algunas creaciones que han acompañado o recogido el sentir de las demandas políticos-sociales:

Blowin’ in the Wind– Bob Dylan (1962)

Un ejemplo es “Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan, una canción que es parte del disco “The Freewheelin”. El tema compuesto por Dylan tuvo gran aceptación debido al momento de bipolaridad que vivía el mundo en pleno período de la Guerra Fría y de la muy criticada intervención norteamericana en Vietnam. Pronto “Blowin’ in the Wind” fue adoptado por el movimiento hippie como una de sus canciones insignes.

Joan Báez y Bob Dylan

Esta creación fue utilizada en películas tales como “Forrest Gump” (1994). En ella uno de los personajes, Jenny, está tocando desnuda la guitarra en un bar. Una de las estrofas de la canción dice:

“¿Cuántas veces un hombre debe de alzar la vista antes de que pueda ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe tener un hombre antes que pueda escuchar a la gente llorar?
¿Cuántas muertes tendrán que pasar hasta que él sepa que mucha gente ha muerto?
La respuesta, mi amigo, está flotando en el viento. La respuesta está flotando en el viento.”

A lo largo del tema, el cantautor efectúa preguntas alusivas a la paz, guerra y libertad. En el coro, el artista responde que “la respuesta mi amigo, está flotando en el viento”, es decir, la solución a todos los problemas de la época se encuentra frente a nosotros.

Jenny también comenta a Forrest que sus deseo ser libre y cantar como Joan Báez. Más adelante, el personaje cumple su sueño -por decirlo así-, al cantar desnuda esta canción en un club nudista bajo el sobrenombre de “Bobby Dillon”, en clara alusión a Bob Dylan.

«Fortunate Son” – Creedence Clearwater Revival (1969)

Otra canción que aparece en el film Forrest Gump pertenece al álbum “Willy and the Poor Boys” de Creedence Clearwater Revival, donde hay una alusión directa al conflicto de Vietnam a través del single “Fortunate Son”. El vocalista de la banda, John Fogerty, comentó en una entrevista que el tema es una crítica al amorío entre David Eisenhower (nieto del expresidente Dwight D. Eisenhower) y Julie Nixon (hija del expresidente Richard Nixon) quienes, al ser “hijos afortunados”, vivían un mundo paralelo al de todos los jóvenes que debieron enlistarse para combatir en Vietnam.

De izquierda a derecha: Tom Fogerty, Doug Clifford, Stu Cook y John Fogerty de Creedence Clearwater Revival.

A su vez, “Fortunate Son” muestra el descontento de un joven por no ser “un hijo afortunado”, es decir, un hijo de militar, senador o presidente quienes están exentos de arriesgar su vida por el país. Quienes llaman al conflicto bélico son personas que sólo observan desde sus tribunas, sin tomar un arma. Fogerty también recordó un viejo dicho. «(…)  los hombres ricos hacen la guerra y los pobres (la clase trabajadora) tenemos que pelearlas por ellos”:

“Algunas personas heredan ojos cubiertos de estrellas (patriotismo), ¡Dios, te mandan a la guerra!,
Y cuando les preguntas: “¿Cuánto se espera de nosotros?” Sólo responden: “¡Más! ¡más! ¡más!”, sí.
Yo no soy, yo no soy, no soy ningún hijo de militar, no.
Yo no soy, yo no soy, no soy ningún privilegiado, no.
Yo no soy, yo no soy, no soy ningún hijo afortunado, no, no, no”
.

Este álbum de Credence es uno de lo más políticos, porque incluye otros temas sobre el conflicto bélico: «It Came From the Sky» y «Don’t Look Now (It Ain’t You or Me).”

«War Pigs”Black Sabbath (1970)

La canción War Pigs” de Black Sabbath fue incluida en el disco “Paranoid”. El tema critica directamente a la guerra y a “los cerdos de la guerra”. A pesar de que fue escrita en el periodo del conflicto de Vietnam, la canción también puede ser utilizada para manifestar rechazo frente a cualquier conflicto. Quienes se encargan de articular los conflictos internacionales, manipulan también a las personas como si fueran títeres para finalmente olvidarlos y, así, sacar frutos de lo que puedan obtener al culminar las guerras:

Black Sabbath

Los políticos se ocultan. Ellos empezaron la guerra
¿Por qué deberían salir a luchar? Ese papel lo dejan a los pobres
El tiempo dirá sobre sus deseos de poder. Hacen la guerra sólo por diversión
Tratan a la gente como peones de ajedrez. Espera a que llegue su Día del Juicio Final. ¡Sí!”.

The Happiest Days of Our Lives» y «Another Brick in the Wall (Part II) – Pink Floyd (1979)

Son canciones grabadas para el álbum conceptual “The Wall”, el cual retrata la historia ficticia de una estrella de rock llamada «Pink». La lírica incluye frases punzantes en “The Happiest Days of Our Lives”, pero es con “Another Brick in the Wall (part II”) donde cuestiona la educación:

No necesitamos ninguna educación. No necesitamos que controlen nuestros pensamientos.
Ni un sarcasmo en el salón de clases. ¡Profesores dejen a los niños en paz!
¡Hey! ¡Profesores! ¡Dejen a los niños en paz! En conjunto es solo, otro ladrillo en la pared”.

Las letras de estas dos canciones aluden a la educación inglesa de los años ‘50s, ligada al modelo academicista y conductista, donde los profesores se dedican a imponer reglas que buscaban reforzar la disciplina y no se enfocan en el proceso enseñanza-aprendizaje, teniendo el poder absoluto sobre sus estudiantes. Ellos eran sólo agentes pasivos, parte de un sistema que buscaba crear en cadena un producto útil, que no tuviera pensamientos propios ni fueran capacidades de tomar decisiones. De ahí la frase “otro ladrillo en la pared”, demostrando la similitud que había entre cada uno de los niños y niñas.

Es impresionante el poder de la música, cómo ésta puede trascender en el tiempo y cómo los movimientos sociales adoptan algunas canciones antiguas, para hacerlas hoy parte de su lucha. Esto explica que en la historia vuelven a ocurrir los mismos hechos, aunque de distinta forma.

Para este análisis se vieron algunas canciones emblemáticas. En una segunda parte, se analizarán otras composiciones, entre conocidas y otras no tanto, abarcando nuevas décadas.

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